0 junio 15, 2010

Krugman, un Nobel Funesiano

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Krugman, keynesiano de toda la vida visitó España en el apogeo de la crisis y obsequió a sus anfitriones con un diagnostico sobre España más negro que todos los que estaban en circulación. Dijo que la situación de España era catastrófica, cosa que ni era cierta ni había dicho nadie.

Por entonces hice cuanto pude para que le llegaran mis artículos y doctrinas y hoy me complazco en recordar lo que ha dicho recientemente en EL PAIS NEGOCIOS en el artículo “LA CAMARILLA DEL DOLOR”. Dice: “¿Cuál es la mayor amenaza para nuestra todavía frágil recuperación? La propagación de una idea destructiva, la opinión de que ahora, cuando empezamos a recuperarnos débilmente es el momento de que los responsables políticos dejen de ayudar a los parados y empiecen a infringir dolor. Cuando la crisis financiera nos golpeó por primera vez la mayoría de los políticos del mundo respondieron de una manera acertada, recortando los tipos de interés y permitiendo que los déficits aumentaran. Y haciendo lo correcto consiguieron limitar el daño, que fue terrible pero sin llegar a una segunda Gran Depresión. Últimamente sin embargo las exigencias de que los gobiernos dejen de apoyar a sus economías y empiecen a castigarlas han estado proliferando. De hecho, dicen que lo que las economías necesitan es más sufrimiento y parece ser ahora la lógica de los gobernantes”.

La denuncia de Krugman del castigo, en la que a una realidad contable inaplicable al sector público se impone a sangre y fuego empujando a los pueblos a la rebelión social de los siglos XIX y XX, se funda en una magnificación de la deuda que obliga a imponer la austeridad, a reducir los gastos y a aumentar deliberadamente el número de parados.  Y es en esa magnificación de la deuda pública y privada, que al decir que en Italia llega al 114% del PIB, en la que creo haber descubierto donde nace esa inverosímil cifra. Y es más que probable que consideren deuda no solo a los créditos vencidos y no pagados sino a los créditos cuyo vencimiento no ha llegado y puede tardar años en llegar (y que se van a pagar). Confunden deliberadamente el crédito con la deuda y así les cuadran las cifras que utilizan para engañar. La mayoría de esos créditos, aun en época de crisis, se pagarán a su vencimiento y no devolviendo lo que se recibió, sino con cargo a las ganancias producidas por el empleo que se hizo del dinero que se recibió. Suman a esa deuda ficticia los déficits de las balanzas comerciales que no existen cuando los países tienen la misma moneda. Y llaman deuda a pagar al contado la diferencia de exportaciones con importaciones y a hacerlo con una moneda que el comprador dispone y el vendedor acepta.

Tratan de convencer a las gentes que las cosas solo se pagan con cosas y no solo con dinero, cosa cierta en la época del trueque  y no hoy cuando el dinero sirve tanto para comprar como para producir y pagar lo que se compra.Finalmente, en esta agresión macro se incluyen las deudas de los bancos centrales, que de deuda no tienen nada por cuanto no hay acreedor ni plazo, ni coste. No quieren ver que la misión de los bancos centrales es proveer de financiación al mundo real.

“Temible es la fuerza obrera organizada; lo pavoroso es que se apoye en una doctrina abstracta, la del valor trabajo de Marx” (Ruiz del Castillo). Yo hago el siguiente trasplante de la frase: “Temible es la fuerza de los mercados, pero lo pavoroso es que se apoye en una teoría abstracta, la de que la inflación es el mayor mal y que éste nace de la abundancia del dinero. Cuando la abundancia de las cosas depende de la abundancia del dinero.

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